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Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Antropología

Los hijos de crianza es otro de los aspectos que estudia la antropóloga María Cristina Díaz Pérez, como una característica más en la que el rol de la mujer es tan destacado como trascendente. Los hijos dados en adopción, generalmente a otras mujeres, son aquellos cuyo padre biológico no los reconoce, los de padres separados, por el recasamiento de la madre, por la emigración de los padres, por la muerte de la madre o de ambos cónyuges, por rebasar el número de los hijos concebidos y deseados, por el sexo del niño, por su apariencia física o por el color de la piel.

La madre adoptiva es casi siempre una mujer que ha cumplido su ciclo reproductivo, por no haberlos concebido, por haber concluido el cuidado de los propios que ya son independientes, por ser viuda. Las mujeres de la parentela del padre, la abuela y las tías son las elegidas preferentemente para convertirse en las madres sustitutas y es por ello que un individuo llega a tener un regular número de tías.

La matrifocalidad y las uniones conyugales heterodoxas, así como otros rasgos característicos de las poblaciones afroamericanas de la Costa Chica se remiten, según los autores, al pasado del origen remoto africano y/o esclavo de las mismas, en una supervivencia que las rige aún.

Lo anterior es sólo una visión somera de otra obra con enfoques y temas novedosos como los desarrollados por Díaz Pérez en Queridato, matrifocalidad y crianza entre los afromestizos de la Costa Chica, editado en 2003 por la Unidad Regional Guerrero de Culturas Populares (CONACULTA). Las comunidades de estudio fueron San Nicolás Tolentino (municipio de Cuajinicuilapa), y Santiago Tapextla (cabecera del municipio del mismo nombre) y El Ciruelo (municipio de Santiago Pinotepa Nacional), ambos ya en la costa de Oaxaca.Un interesante glosario de términos e ideogramas locales enriquecen el contenido del estudio.

Los trabajos del antropólogo Gabriel Moedano Navarro sobre la misma región tratada en la reseña anterior discurren sobre muchos aspectos etnográficos de la población afromestiza tanto de Guerrero como de Oaxaca. La mayor parte de sus aportaciones se encuentra difundida en artículos, ponencias y ensayos; sin embargo, sus obras más sobresalientes no están comprendidas precisamente en libros, sino en fonogramas o discos compactos. En el texto introductorio o presentación adjunta a este tipo de grabaciones el autor proporciona, después de una profunda investigación, una rica cantidad de datos y fotografías sobre la vida en las comunidades donde se especializa en registrar magnetofónicamente la música, las canciones, los corridos, los fandangos, las chilenas y los sones tan propios de esos distritos, con un peculiar léxico en su expresión verbal. Su especialidad es pues la etnomusicología, que “es el estudio antropológico de la música como fenómeno específico de una cultura”.

El primero de los discos compactos que aquí trataremos es Soy el negro de la costa... Música y poesía afromestiza de la Costa Chica, editado por la Fonoteca del INAH en 1996. En el texto de presentación hay datos desde los antecedentes históricos, el panorama etnográfico, el arte verbal afromestizo, de los temas de los corridos (históricos, de valientes, bandoleros, raptos, persecuciones, alevosías y asesinatos y otros de accidentes y desastres), así como coplas, cantares y jácaras y otros asuntos más. También nos ilustra sobre el baile o fandango de artesa y sobre la danza de Los Diablos.

El disco está dedicado a la memoria del doctor Gonzalo Aguirre Beltrán, pionero de los estudios sobre esta franja del litoral del Pacífico. Se incluyó en el mismo el Corrido de Filadelfo Robles, grabado en 1949 por el propio doctor Aguirre Beltrán en un aparato de alambre y transferido por la tecnología moderna al audio con nitidez de calidad normal. Otras selecciones son Arriba del cielo (canción de arrullo), La víbora (son de artesa), Coplas de amor y de aborrecimiento (recitadas), Parabienes (”despedimiento” de angelito), Qué alegre soy (huapango), Soy pescador (chilena), Arenita azul (huapango) y Son de tarima (tradicional e instrumental).

La siguiente producción de Moedano Navarro es una antología dedicada al género lírico musical de los corridos que son todavía escuchados en la región: Atención pongan señores... El corrido afromexicano de la Costa Chica, también editado por la Fonoteca del INAH en 2000. Al ser todas estas selecciones de autor anónimo el antropólogo no deja de consignar los nombres de algunos trovadores o compositores guerrerenses como Emilio Petatán, de San Nicolás Tolentino; Isaías Magallón, Efraín Quintero y Gabino García, de Huehuetán; Ismael Añorve, de Cuajinicuilapa; Vidal Ramírez y Manuel Sánchez, de Ometepec, entre otros.

También se esmera en describir los contextos en que los corridos son ejecutados, principalmente en las ferias “que se desarrollan durante la temporada de secas y se inician el 1 de enero en Jamiltepec, Oaxaca, para terminar con las de Semana Santa en Ometepec, Guerrero y Pinotepa Nacional, Oaxaca”. Pero también se les puede escuchar en toda fiesta o fandango, matrimonios y en “levantamientos de sombra”. Los intérpretes le merecen atención especial, pues son los que guardan la tradición y la memoria y para quienes las “rockolas”, las grabadoras de casetes portátiles y los equipos modulares en las casas han dado un vigoroso impulso al género.

La selección consta de los siguientes ejemplos: El barco de la viuda (cantado por Lorenzo Cisneros con la guitarra de Cándido Silva), Moisés Colón (con la voz y requinto de Manuel Magallón), Herminio Chávez (con Lorenzo Cisneros y Cándido Silva), Alfonso Cruz (con Manuel Magallón), “Gomesindo” (Gumersindo) Pastrana (con Cándido “Canducho“ Silva), Quintila (Enrique Ayona en la voz y Cándido Cisneros en la guitarra), Zoila León (con Apolonio Fuentes Mateos, en la voz y la guitarra), Tacho y Odilón (con Gabino Noyola, voz y guitarra) El carrizo (con Delfino Clavel Bolaños, voz y guitarra), Everardo Reyes (con Lorenzo Cisneros en la voz y Cándido Silva en la guitarra) y Julia Magadán (con la voz y requinto de Manuel Magallón).

Después de escuchar estas selecciones hemos atestiguado la leyenda de naufragios, de la suerte de caudillos regionales, de cabecillas de brosas, de mujeres audaces, de doncellas por las que se ha pagado un precio y de muertes violentas, pues la violencia y el corrido regional han estado ligados siempre dado el carácter contestatario de los afrocostachiquenses.

En esencia, los fonogramas del maestro Moedano Navarro tienen “la intención de contribuir a la recuperación de la memoria histórica e identidad étnica de los afromexicanos de la Costa Chica” y otorgar reconocimiento a “los protagonistas, compositores e intérpretes –muchos ya fallecidos–, que no morirán dos veces mientras se les siga recordando a través de estos corridos”.

Con la anterior reseña damos por concluido este largo y espaciado recorrido por el desempeño que la antropología ha dedicado al estado de Guerrero; sin embargo, antes de concluir quisiéramos hacer una reflexión referida a la relación estrecha que ha existido entre esta disciplina y la historia. Durante muchos años una o dos obras fueron consideradas como las historias oficiales de la entidad. Muchos antropólogos dejaron consignados sus títulos en la bibliografía que se consultaba para contextualizar su comunidad de estudio y familiarizarse con el pasado del estado.

Ahora, afortunadamente, nuevos puntos de vista y otras concepciones teóricas y metodológicas van enriqueciendo el corpus de la bibliografía histórica estatal. La edición de los cuatro volúmenes de la Historia general de Guerrero, en 1998, que parte desde la época prehispánica hasta la cuarta década del Siglo XX resulta una acertada obra colectiva que marca sin duda un momento muy importante en la investigación del retrospectivo sureño e inicia un nuevo impulso prometedor que ha propiciado la aparición de títulos que sólo deseamos dejar asentados en reconocimiento: Anhelos y realidades del sur en el Siglo XIX. Creación y vicisitudes del estado de Guerrero. 1811–1867 (2001), de María Teresa Pavía Miller; la compilación coordinada por Tomás Bustamante Álvarez y Sergio Sarmiento Silva, El sur en movimiento. La reinvención de Guerrero del Siglo XXI (2001) y Las raíces de la insurgencia en el sur de la Nueva España. La estructura socioeconómica del centro y costas del actual estado de Guerrero (2002) de Jesús Hernández Jaimes.

(RCD)