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Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Obregón Salido, Álvaro

Militar, revolucionario y político. Nació en la hacienda de Siquisiva, distrito de Huatabampo, Sonora, el 19 de febrero de 1880; murió el 17 de julio de 1928, asesinado, en el restaurante La Bombilla, de San Ángel, D. F., por José de León Toral, ligado a grupos católicos militantes. Fueron sus padres don Francisco Obregón y doña Cenobia Salido, quienes tuvieron 16 hijos. En 1902, casó con la señorita Refugio Urrea en la Ciudad de México, y procrean a Humberto y Refugio. Contrae segundas nupcias el 2 de marzo de 1910 con la señorita María Tapia, en Hermosillo, Sonora, y procrean a Álvaro, María, Alba, Francisco, Mayo, Cenobia y Uriel.

Perteneció a un grupo social conservador y moderado de la clase media campesina. Tuvo limitada educación primaria, que realizó en Álamos y Huatabampo. Fue tornero mecánico en la hacienda Tres Hermanos de dicha ciudad; jefe de taller del ingenio azucarero de Navolato, Sinaloa; profesor de primaria, trabajo que deja para dedicarse a la agricultura.

En 1905, adquiere la finca La Quinta Chilla, a orillas del río Mayo, cerca de Huatabampo, donde triunfa en 1911 en las elecciones para presidente municipal.

Se dice que leía Regeneración. No participa en la lucha contra don Porfirio Díaz. Estalla la rebelión orozquista en 1912 y ofrece sus servicios al gobierno; es nombrado teniente coronel, al mando del cuarto batallón de fuerzas “irregulares” del estado e incorporado a las fuerzas comandadas por Agustín Sanginés, al frente de 300 hombres; participa en las batallas de Ojitos y San Joaquín. Empiezan a conocerse sus dotes de estratega.

Al derrotar a José Inés Salazar y aniquilado el orozquismo en Sonora, se da de baja en enero de 1913 y regresa a sus funciones municipales. En febrero, ante la usurpación de Huerta, se une al constitucionalismo. En marzo es nombrado comandante militar de Hermosillo. Ignacio L. Pesqueira, que había tomado las riendas del estado en sustitución de Maytorena, lo designa jefe de la Sección de Guerra de la Secretaría de Gobierno, con el grado de coronel.

Queda a la cabeza de otros jefes sonorenses levantados en armas; y bajo su mando estuvieron, por el norte, Juan G. Cabral; Salvador Alvarado, en el centro; y, en el sur, Benjamín G. Hill. Sale a campaña y empieza a acumular triunfos. Toma Nogales, Cananea y Naco. En la batalla de Santa Rosa, derrota a las tropas de Gil y Medina Barrón, por lo que es ascendido a general brigadier.

Se inicia la formación de un grupo político militar de gran importancia a su alrededor. Al llegar Carranza a Sonora, lo designa jefe del Cuerpo del Ejército del Noroeste. Después de breve campaña por Sinaloa, ocupa Topolobampo, Mazatlán, Culiacán y El Fuerte. Avanza al sur y, en julio de 1914, después de los sonados triunfos de Orendáin y El Castillo, entra triunfante a Guadalajara.

Francisco Carvajal asume la Presidencia al ser derrotado Victoriano Huerta, e invita a Obregón a pactar la rendición de la Ciudad de México. Leal al Primer Jefe, se rehusó y avanza hacia La Piedad, Irapuato y Querétaro, donde se reúne con Pablo González. Continúa por San Juan del Río hasta Teoloyucan, donde, a nombre del Ejército Constitucionalista, suscribe los tratados que imponían la disolución del Ejército federal y la entrega de la capital de la República, misma que ocupa el 15 de agosto de 1914.

Carranza lo envía al norte para entrevistarse con Villa y lograr un entendimiento, pero resultan infructuosas las pláticas y regresa a la capital; se salvó de ser fusilado.

Fue delegado en la Convención instalada en la Ciudad de México en octubre, pero al no contar con la representación de zapatistas y villistas, se trasladó a Aguascalientes, donde se desconoce a Carranza, iniciándose la etapa conocida como “lucha de facciones”.

Obregón decide seguir en las filas de Carranza y sale de la Ciudad de México en noviembre de 1914. En Veracruz, es nombrado general en jefe de todas las tropas que debían operar contra los convencionistas.

Derrota a los zapatistas en diciembre, en Tecamachalco; recupera Puebla, en enero de 1915, y el 22 entra a la Ciudad de México, donde resuelve problemas serios, como la ausencia de garantías ciudadanas y la falta de combustible. Dictó medidas fuertes contra los comerciantes acaparadores de artículos de primera necesidad y encarceló a clérigos. Después, se dirige al norte a combatir a Villa y ocupa Querétaro. En abril, triunfa en las batallas de Celaya y avanza hacia Salamanca, León, Irapuato y Silao.

En mayo, combate a Villa en Trinidad. Es herido en Santa Ana del Conde, Guanajuato; pierde un brazo y deja sus fuerzas en manos de Benjamín G. Hill. Pronto reasume el mando, reinicia el avance y conquista Aguascalientes, San Luis Potosí y Torreón. Arriba a Sonora, y en Naco resuelve el conflicto con los yaquis. En Ciudad Juárez, obtiene la rendición de los restos de la División del Norte, aniquilando al villismo. Su mando se redujo otra vez al noroeste y, aun así, queda reconocido como general invicto, como el miembro más importante del Ejército Constitucionalista.

En marzo de 1916, es nombrado secretario de Guerra. Durante su desempeño tuvo lugar la incursión de las fuerzas del general John Pershing en Chihuahua; por ello, conferenció con Scott en El Paso, Texas, buscando arreglar las diferencias entre México y EU. A fines de ese año, forma parte del Partido Federal Constitucionalista, que sostuvo la candidatura presidencial de Carranza, y un nutrido grupo de sus partidarios redacta la Constitución de 1917. Al establecerse el orden constitucionalista, renuncia al cargo y se retira a la vida civil. Radica en Navojoa y funda la Agencia Comercial y la Liga Garbancera, para lograr el control de ese grano.

Desde 1917, era sucesor natural de Carranza a la Presidencia; y en junio de 1919, lanza el manifiesto de La Resaca, en Nogales, para anunciar su candidatura presidencial independiente; realiza la gira propagandística de enero a marzo de 1920; sufre obstáculos y hostigamiento del régimen. En abril, Carranza intenta sacarlo del juego electoral, involucrándolo en un proceso de rebelión militar. Fue citado a declarar en la capital, pero, temiendo una celada, burla la vigilancia de los agentes que lo acosaban y aborda el tren del Balsas para dirigirse a Iguala, adonde llega el 13 de abril escondido en un carro expreso, disfrazado de ferrocarrilero, con la ayuda del garrotero Margarito Ramírez Miranda.

Enseguida, Ramírez localiza al licenciado Trinidad Mastache, con instrucciones de Obregón para que entreviste al general Rómulo Figueroa, encontrándolo en el momento en que conferenciaba con un enviado de la Presidencia de la República, que llegó con el fin de saber el paradero de Obregón.

Por esos servicios, Margarito Ramírez llega a ser gobernador interino de su estado, Jalisco, de 1927 a 1929; diputado federal en la XXXVI Legislatura; senador de la República; director del penal de las Islas Marías; gerente general de los Ferrocarriles Nacionales; y, gobernador de Quintana Roo.

Don Rómulo atiende al emisario y luego entabla plática con Mastache, quien le informa que Obregón llegó por el ferrocarril a Iguala y le pide lo acompañe para entrevistarse con él, de manera discreta para no despertar sospechas. Don Rómulo se hace acompañar de su secretario, el capitán Manuel León, abordando los tres una carretela para dirigirse a la estación del ferrocarril.

Obregón se encuentra, en Iguala, con los licenciados Eduardo Neri, Luis N. Morones y otros amigos.

El general Rómulo Figueroa había recibido directamente de la Presidencia de la República un telegrama en el que se le comunicaba la probable salida de Obregón hacia Guerrero, recomendándole extrema vigilancia y, de encontrársele, de inmediato se le detuviera y se les informara. Ya en presencia del general Obregón, y después del saludo de rigor, don Rómulo le alarga el mensaje que hacía poco había recibido de don Venustiano Carranza. Después de leerlo, le dice: “Mi general, estoy a sus órdenes, puede usted hacer lo que guste”. “No –le contesta don Rómulo–, nosotros estamos a las órdenes de usted y puede disponer lo que crea conveniente”. Obregón, emocionado, se acerca y le da un abrazo a don Rómulo, diciéndole: “¡Ha salvado usted a la patria!”

Inmediatamente Obregón interroga a don Rómulo acerca del lugar donde están sus fuerzas, contestándole que la mayor parte están distribuidas en la zona de Tierra Caliente. Obregón ordena reconcentrar las fuerzas cuanto antes en Iguala. Ignora la actitud del general Fortunato Maycotte, que era su amigo, ante su salida de la Ciudad de México, y decide marchar hacia Chilpancingo. Don Rómulo propone a Obregón citar por telégrafo al general Maycotte en Venta Vieja, paraje cercano a Mezcala, sobre la Cañada del Zopilote, rumbo a Chilpancingo, donde al entrevistarse con él definirán la posición de Maycotte.

Luego, de común acuerdo, el general Obregón sale en un armón del ferrocarril hacia Cocula, donde cuenta con partidarios y donde pasarán la noche él y sus acompañantes; partirán al día siguiente, muy de madrugada, para incorporarse al general Rómulo Figueroa en Mezcala, plan que cumple don Rómulo. Se realiza la cita sobre la carretera donde todavía se observa un túnel. El general Figueroa pregunta a Maycotte su punto de vista sobre la salida de Obregón de la Ciudad de México. Maycotte respondió que había recibido telegrama de la Presidencia de la República, similar al recibido por el general Figueroa, y manifiesta que es partidario y amigo de Obregón. Ambos se dirigen hacia donde está él. Maycotte le dijo: “Es usted mi prisionero, mi general”. Se abrazaron. Obregón decide continuar su viaje a Chilpancingo. Don Rómulo regresa a Iguala esperando el arribo de sus fuerzas y Obregón le dice que esté pendiente de posteriores instrucciones sobre el plan general que en breve se iniciaría.

La postura de Obregón era rebelde a las instituciones y venía al sur con el fin de preparar la revuelta, confiado en los jefes militares que lo apoyaban. Llega a Chilpancingo el l4 de abril y da instrucciones de no hacer pública su presencia, para no trastornar sus planes.

El 20 de abril de 1920 se celebra un mitin en el Jardín Bravo de Chilpancingo, donde intervienen Morones y el propio general Álvaro Obregón, dando lectura a su plan en el que desconoce a Carranza y se pone a las órdenes del gobernador de Sonora. El movimiento se difunde en la entidad y las fuerzas rebeldes se movilizan hacia Acapulco, puerto amenazado por el general Silvestre Mariscal y por el cañonero Guerrero.

En Guerrero, el Partido Liberal Constitucionalista que dirigía el general Benjamín Hill, asesorado por Eduardo Neri, Eduardo Vasconcelos, Rafael Zubarán y Manuel García Vigil, apoyaron al general Álvaro Obregón. Como era época de elecciones, el presidente Carranza quiso imponer a Ignacio Bonillas, ex embajador de México en Washington, cosa que no fue aceptada en la entidad suriana.

El profesor y coronel Francisco Figueroa Mata era gobernador del estado. El Congreso local lo llama para que explique la situación de la entidad y la del país. Contestó que el momento es decisivo y que deben adoptarse resoluciones inmediatas y radicales, ya que el presidente pretende imponer la candidatura del ingeniero Ignacio Bonillas, contrariando los postulados de la Revolución, como es la libertad del sufragio, por lo que optó por no apoyar ese fraude que va en contra de sus propias convicciones, e hizo un decreto declarando el apoyo de la entidad suriana a la de Sonora, e invitando a los demás estados a asumir conductas similares.

Maycotte lanza enérgica proclama para justificar su actitud rebelde e invita a las demás fuerzas federales a secundar su actitud contra el régimen imposicionista.

Era tensa la situación en la entidad, pues Carranza tenía grupos que lo apoyaban como gobierno legalmente constituido. Así, en La Unión (Costa Grande) el coronel Bonifacio Rivera no reconocía al obregonismo. En Chilapa tampoco. Ante esta situación, envían al general y licenciado Rafael Correa Robles a reforzar al mayor Víctor M. Rubio, y a Gonzalo Ramírez Rayón, a tratar de convencer al pueblo para que no apoyaran al obregonismo. En Tlapa, el coronel Noriega, ex prisionero del general Maycotte, y a quien éste le perdonó la vida, huye a Puebla, abandonando la región.

En Chilpancingo rápidamente se organizan contingentes del lugar, de Mochitlán, Chilapa, Tixtla, Chichihualco y Quechultenango, bajo el mando de los coroneles Enrique Rodríguez, Florencio Maya, Natalio Vinalay, Amado Olivar, Ladislao Alarcón, Ausencio Ney, general Juan Ojeda, teniente coronel Sixto Alday, coronel Pedro Ramírez, Enrique Marino y teniente coronel Leobardo González.

Alday y Olivar, con su gente, marchan hacia Acapulco; el resto fue hacia Ometepec, que era defendido por el coronel Ernesto Piña, pero es arrebatada por el general Juan José Baños, carrancista, haciendo prisionero a Piña.

La situación se tornaba más difícil en el país. Así, en la tierra de Obregón, Adolfo de la Huerta recibía plenos poderes del Congreso local, sobre todo en las ramas de Hacienda y Guerra, y nombra a Plutarco Elías Calles comandante militar de Sonora, sumándose las tropas del estado al gobierno local.

El 23 de abril se proclama el Plan de Agua Prieta, en el que se desconoce a Carranza y a sus funcionarios, y se nombra a don Adolfo de la Huerta jefe supremo del movimiento.

Carranza entiende que no logrará imponer a Ignacio Bonillas. El general Pablo González, pilar número uno del carrancismo, se separa de su jefe superior y se suma a Obregón.

En Guerrero, el general Maycotte organiza en el norte una gran columna y se encamina hacia Toluca, para atacar, conjuntamente con el general Figueroa y las fuerzas de Morelos, la capital de la República. Obregón iría al frente. Abandona Chilpancingo y se encamina hacia la Ciudad de México. En Zumpango del Río, expresa que “jamás olvidará la hospitalidad y cooperación que le había dado el estado y que si la fortuna lo ayudaba, vería la forma de responder a la viril actitud de los guerrerenses”.

En Iguala estaban concentradas las fuerzas del general Rómulo Figueroa, y es allí donde se inicia un periodo bélico, saliendo el general Benjamín Hill con su gente hacia la Ciudad de México.

El 12 de mayo el general Rómulo Figueroa salió hacia Buenavista de Cuéllar con dos mil hombres, aproximadamente; iba con destino a Toluca, pasando por el camino de las Grutas de Cacahuamilpa, Amacuzac, Ixtapan de la Sal, Tlacualoya, Tenancingo, llegando a su destino tres días después, donde fueron bien recibidos por el pueblo. Allí tuvieron noticia de que había sido evacuada la Ciudad de México; el presidente Carranza salió hacia Veracruz custodiado por las fuerzas que le eran leales.

Entraron a la Ciudad de México los generales Álvaro Obregón, Rómulo Figueroa, Fortunato Maycotte, Benjamín Hill y Francisco Cosío Robelo; detrás de ellos, los estados mayores de esos jefes, y les seguía una columna de aproximadamente cinco mil hombres, desfilando por la avenida Paseo de la Reforma hasta la glorieta de El Caballito. El general Obregón se bajó del caballo y se dirigió a la multitud. Luego continúo el desfile hacia el Palacio Nacional.

La rebelión encabezada por el general Álvaro Obregón, enarbolada bajo el Plan de Agua Prieta, terminó con la muerte de don Venustiano Carranza.

Llegado el momento de elecciones, el pueblo lo elige presidente de la República para el periodo de 1920 a 1924.

(JGCL)