Viernes  28 de noviembre de 2014.

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Ing. Sandra de Jesús Sánchez

Ing. Fernando Sánchez Garibay

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Damián Vargas, Margarito

Músico y compositor. Nació en la ciudad de Tixtla el 22 de febrero de 1873; murió en Chilpancingo el 16 de septiembre de 1919, a las 5:00 de la tarde. Sus padres fueron el capitán primero Plácido Castro y Marciana Vargas, pero la madre contrajo nupcias con Eduardo Damián, cuyo apellido llevó en vida Margarito.

Desde niño tenía inclinación por la música; se servía de flautas de carrizo para tocar, con rara habilidad y buen gusto, sencillas piezas. Estudió la primaria en su tierra natal. Ahí trabajó primero en la talabartería, después se dedicó a la sastrería bajo la dirección de Jesús González.

Tocó en forma lírica la guitarra y como revelaba marcada afición por la música lo incorporaron a la Orquesta de los Damianes para que tocara el pandero. Desde muy joven empezó a tener responsabilidades en su casa. Estuvo en Chilapa de dependiente y en las horas libres estudiaba música en compañía de Fidel Pineda; regresó a Tixtla donde volvió a trabajar de dependiente.

En su propia tierra conoció a Luis Cariño, quien tocaba muy bien la guitarra. Margarito se incorporó a las fuerzas rurales y fue a Ayutla siguiéndolas. Volvió a Tixtla, donde fue recibido en triunfo por los éxitos que obtuvo en aquella ciudad. Lo invitaron para completar el número de músicos del III Batallón. Tenía entonces veinte años.

En Cuernavaca formó parte, en 1893, de la orquesta de Manuel León y fue ahí donde empezó a componer música. Vivió en la Ciudad de México y regresó a Guerrero a fines de ese año, cuando el general Canuto A. Neri se levantó en armas. El batallón al que pertenecía estuvo en Iguala, Chilpancingo, Tlahuizapa, Papagayo y Dos Caminos (hoy Julián Blanco). En esta población permaneció por algún tiempo, y allí compuso Sin esperanza; pasó a Acapulco y desertó para ir a Tixtla.

En Huitzuco, en 1896,  trabajó como minero; no conforme con su situación se fue a México, donde ingresó a la orquesta del maestro José Austri, que daba audiciones en el local del Circo Orrín. Más tarde salió en gira para Jalapa, Córdoba, Pachuca, Puebla y otras poblaciones.

Cansado de la vida errante decidió quedarse en México, donde se ganaba la vida al tocar en las orquestas y arreglar piezas para el compositor Miguel Lerdo de Tejada, con quien llevó buena amistad.

Regresó a Tixtla en 1898, formó un grupo musical con sus amistades. Después fue a la Costa Grande y tocó en la orquesta organizada por Rafael Flores, maestro de escuela. En Tecpan compuso Amalia. Estuvo en Acapulco de celador de la aduana marítima. Para vivir mejor vendía piezas y componía, y según sus conocedores aquí inició la etapa más brillante de su vida, pero sólo permaneció hasta 1901.

Ese mismo año (1901) regresó a Chilpancingo y, salvo algunos breves periodos, se hizo cargo de la Banda de Música del estado desde entonces hasta el 9 de abril de 1911, durante el régimen porfirista; después, luego del triunfo de la Revolución, volvió a hacerlo de 1911 a febrero de 1914 (año en que se ausentó casi definitivamente de Chilpancingo, pues regresaría a esta ciudad pocos días antes de su muerte).

Con muchos incidentes en su vida, pasó varios años en México, donde ganó un concurso como flautista y la Casa Wagner le hizo algunos obsequios. En 1903 conoció al presbítero Ezequiel López Berdejo, director del Colegio de Infantes en Chilapa, con quien aprendió armonía y contrapunto. Recorría largas distancias para verlo y recibir de él sus enseñanzas. Su preparación fue sólida, pues muchas de las composiciones así lo atestiguan: Himno a Guerrero, María Dolores, Gloria, Corazón de oro, Adiós.

En 1910, Porfirio Díaz visitó Chilpancingo y quedó gratamente impresionado al oír al maestro Damián, obsequiándole con ese motivo una flauta con las iniciales de su nombre.

Al triunfo de la Revolución de 1910, siendo nuevamente director de la banda, en una de tantas serenatas tuvo la infortunada ocurrencia de tocar la marcha Félix Díaz, del maestro Velino M. Preza, precisamente cuando ese general se había levantado en armas en el estado de Veracruz en contra del gobierno de Madero, ocasionando el cese de todos los miembros de la orquesta. Eso sucedió en el mandato del licenciado José Inocente Lugo.

La banda pasó entonces a pertenecer a las fuerzas rurales del general Ambrosio Figueroa y a la caída de Madero quedó adscrita al 25 Cuerpo de Exploradores en Chilpancingo, siendo Margarito director, con el grado de cabo segundo.

El 25 de febrero de 1914 se internó en el Hospital Militar de México por encontrarse enfermo. Cuando salió, el 18 de marzo siguiente, fue nombrado director de música del 17 Batallón, que estaba en Cuernavaca, donde no sólo se concretaba al trabajo de la banda, sino que organizaba grupos de señoritas o conjuntos musicales con jóvenes amigos.

En Chilpancingo, concretó hermosas obras: Tuyo hasta la muerte, Ven, Gloria, Elena e Intimidades. Su fama se extendió en la entidad: se le conocía como inspirado y fecundo compositor y magnífico director. El estado de ánimo agitado, y al mismo tiempo moderado y sereno, cobraba expresión en su bella música.

Tiempo después fue director de la Banda de Supremos Poderes, de la Brigada de Francisco L. Urquizo. Vivió en la indigencia en México; trabajaba en orquestas y hacía música para Melquiades Campos, director de la Banda del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra. Varios guerrerenses acudieron en su ayuda. En este tiempo compuso Sufrir, Dolor y Morir.

Una seria afección intestinal precipitó su vida. Fue sepultado en el panteón municipal. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Compuso 54 chotises, 24 valses, seis marchas, ocho pasodobles, siete polcas, cuatro mazurcas, tres one step, dos fox-trot, cuatro danzones, una gavota, un himno, ocho danzas, tres religiosas, un popurrí, tres zarzuelas, un capricho melódico, una canción y cinco oberturas.

El doctor Alejandro Sánchez Castro reunió la mayoría de las obras musicales de Margarito Damián Vargas, que publicó en un álbum reeditado en 1979 por la Comisión Editorial Municipal que dirigía Pepe Jile en Acapulco.

Fue creada la Escuela estatal de Música Margarito Damián Vargas, con sede en Chilpancingo, siendo gobernador del estado el licenciado Ángel Aguirre Rivero.

(AND)