Miércoles  13 de noviembre de 2019.

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Tixtla de Guerrero

Fiestas, tradiciones y leyendas. El 6 de enero se efectúa la fiesta de los Tlahuilos en honor de la Virgen de la Natividad; el 17 de enero se festeja a san Antonio Abad, patrón de los animales domésticos; el 2 de febrero, a La Candelaria; el 19 de marzo, a San José; el 25 de julio al señor Santiago; el 9 de agosto, el natalicio del general Vicente Guerrero; 18 de octubre, a San Lucas; el 13 de noviembre se organiza la Jornada Altamiranista por el natalicio de Ignacio Manuel Altamirano; el 22 de noviembre se festeja a Santa Cecilia y el 12 de diciembre a la Virgen de Guadalupe.


Mural que representa el festejo a la Virgen de la Natividad (autor: Gómez del Payán).

Una de las más antiguas tradiciones es la subida al pozo de Oztotempan. A 12 km al norte de la ciudad de Tixtla se encuentra una montaña cuya elevación fluctúa entre los 800 y 900 metros sobre el nivel del pueblo de Atliaca, que está a 100 msnm. La montaña se ubica entre los pueblos de Atliaca y Apango, dos comunidades nahuas que aún conservan muchas de sus antiguas costumbres. En la cima se halla una gran explanada de aproximadamente un kilómetro setenta metros cuadrados y en ella, de profundidad desconocida, está el pozo de Oztotempan (de ostoc, cueva y tempa, borde, ombligo, labio…), sagrado para veinte o treinta pueblos indígenas que viven a su alrededor. Cada año, un día antes del primero de mayo, las comisiones del pueblo, hombres y mujeres, comienzan a subir con los elementos necesarios para la ceremonia de petición de lluvia que beneficie las siembras; con ellos también van las danzas, música de viento, juegos pirotécnicos; llevan flores, alimentos, bebida, aves y el agua con que se elaborarán los huentlis (ofrendas) que se dedicarán al pozo la mañana siguiente. Las danzas son otra de las tradiciones. Entre las más antiguas deben citarse Los Manueles, Tlacololeros, Diablos, Mudos, Espueleros, Pescados, Machos, Mecos y Moros; han desaparecido Los Zopilotes, Maizos, Gachupines y El Cortés; en cambio hace muy poco tiempo fue adoptada la de Los Chinelos, originaria de Morelos, cuyos trajes lucen llamativos y muestran hermosos colores.

Entre sus leyendas se cuenta que cuando Moctezuma Ilhuicamina era emperador de los aztecas, en un poblado llamado Teoixtlan vivía un hombrecillo de un metro de altura y tenía una enorme cabeza; sabía predecir el destino de la gente y adivinar el bien y el mal de las cosas, extraños sueños y pensamientos de quienes lo consultaban y podía curar los males echados por los “aires” de los “chanes”.

Todos le llamaban “el Saurín”. Se cuenta que una noche, en ese pueblo de Teoixtlan, se sintió un horrible hedor a azufre y los habitantes asustados se encerraron en sus casas; era que el diablo, disgustado porque “el Saurín” estaba contrarrestando su maléfica labor para con los humildes moradores del pueblo, se había presentado a reclamar. “El Saurín” le hizo frente y entablaron una batalla para ver quién tenía más poder. Ganó “el Saurín”, convirtiendo al diablo en roca, y dejándolo colgado de otra, en un lugar donde nace un profundo desfiladero que desde entonces se llama Barranca del Diablo.

Otra se refiere a las Cihuatatayotas (del náhuatl: cíhuatl, mujer y ayota o ayotan, espanto), mujeres que si los poetas las hubiesen visto, las describirían como las más perfectas y hermosas, quienes tenían su morada en las aguas de la alberca y cantaban con voz dulce y acariciadora, de tonalidades armoniosas y musicales.

Se cuenta que un día un pacífico jorobado sintió el deseo de ir a bañarse a las albercas en plena madrugada y allá se encaminó. Antes de llegar escuchó un hermoso canto y el palmear de las manos sobre el agua. Las cihuatatayotas cantaban la canción de “La semana”, y por no conocer todos los días cantaban así: “lunes, martes y miércoles tres”, repitiendo esa frase que al jorobado se le ocurrió completar cantando: “jueves y viernes y sábado seis”. Las mujeres se alegraron de escucharlo y salieron a recibirlo con gran júbilo, lo abrazaron, lo besaron y lo bañaron en las límpidas aguas de la alberca. Luego, antes de amanecer, le regalaron una bolsa de relucientes monedas de oro y se fueron.

El jorobado regresó a su casa y para su sorpresa, había desaparecido su horrible joroba. Todo el pueblo estaba sorprendido, y entre ellos un compadre del jorobado, lleno de envidia, quiso saber la razón de su riqueza y de la falta de la joroba. El jorobado no pudo hacer otra cosa que contarle su experiencia. El compadre, codicioso, se encaminó a las albercas, de madrugada, y cuando escuchó la canción y que no pasaba del “sábado seis” entusiasmado agregó: “Y domingo siete”.

Y las cihuatatayotas, al escuchar esa voz entrometida que rompió con su canto anunciando el día que los humanos no trabajan y se dedican a sus peores vicios, indignadas lo arrojaron al agua y lo golpearon, lo estiraron y lo sumieron en las aguas de manera que estuvo a punto de ahogarse y lo echaron de su lado diciendo “toma tu domingo siete”. Así, el envidioso compadre se encontró, en lugar de la bolsa de relucientes monedas, una enorme joroba sobre sus hombros, como la de un camello del desierto. Era el castigo por la ambición y su avaricia desmedida.

Trajes típicos. Los hombres usan calzón de manta, muy amplio, cruzado al frente, con cintas de la misma tela, que sirven para detenerlo, atándolo a un costado de la cintura con una bolsa frontal al lado derecho.

Las mujeres llevan una blusa de escote cuadrado, formado por cuatro tiras rectangulares de tela, enfrente, atrás y sobre los hombros. Les añaden pequeñas mangas que consisten en otros rectángulos de tela y un cuadrito debajo de la axila, para dar amplitud de movimiento. La falda, amplia y larga, se confecciona con tela lisa o estampada, adornada con alforzas y un holán.

Artesanías. Su artesanía se basa en el trabajo de la palma (la cestería), con el que se elaboran sombreros, bolsas, tanates, morrales, canastos y figuras animales y humanas. Y objetos de barro, como ollas, cazuelas y objetos ornamentales con formas fantásticas o animales.

Manifestaciones artísticas. El municipio es rico en gente de letras, ensayistas, poetas y escritores, entre los que se encuentra el ilustre maestro Ignacio Manuel Altamirano. En la música popular han desarrollado “los sones de tarima” y la música inolvidable de Margarito Damián Vargas.


Sones de tarima.

Atractivos turísticos. Este municipio es muy visitado por turistas nacionales y extranjeros porque son famosas sus fiestas tradicionales, la gastronomía, los bailes, la música; además de la belleza del paisaje del valle y la laguna.

Gastronomía. Otro de sus atractivos turísticos es su gastronomía; ahí se prepara el famoso fiambre, platillo que contiene una rica variedad de carnes frías y verduras; el huacaxtoro, un caldo blanco con carne de res y los tamales tololochis, sin que falte el pozole blanco y verde, los moles y los guisos de pescado de la laguna. Las bebidas son el mezcal y “el torito”, preparado con chile, queso seco, ajo y cebolla.

Estructura política municipal. Está constituida porunpresidente municipal, un síndico, un secretario general, un regidor de mayoría relativa y siete regidores de representación proporcional.


Palacio Municipal de Tixtla de Guerrero.